Días de muertos en Huaquechula
La fiesta principal de Huaquechula empieza desde el 28 de Octubre hasta el 2 de Noviembre. La costumbre se ha pasado de generación en generación desde aproximadamente 1450, en ese entonces las ofrendas eran labradas y sobre estas un candil con aceite de una semilla llamada “erilla”, posteriormente las costumbres sobre las ofrendas fueron cambiando hasta llegar a ser lo que se puede apreciar actualmente.
Los preparativos para la celebración comienzan desde el instante del fallecimiento de un miembro de la familia; a partir de ese momento se deberá pensar en adquirir los diferentes objetos para el altar, se deberá decidir quien será el compositor de la ofrenda y sus ayudantes.
La celebración inicia el 28 de octubre cuando se espera a las ánimas de quienes murieron de forma violenta o por un accidente. El día 31 de octubre se realiza un tianguis en el que se expenden fundamentalmente los objetos consumidos o utilizados en los altares y ofrendas dedicados a los muertos. Al mediodía del 31 se espera y recibe a las ánimas de los difuntos que dejaron esta vida siendo niños. El 1º de noviembre se recibe a los adultos que fallecieron de muerte natural. Finalmente, el 2 de noviembre las familias visitan por la mañana el panteón para limpiar y adornar con flores, velas e incienso el sepulcro de los parientes. |
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Posteriormente, la siguiente semana se recibe la visita de amigos y familiares que no pudieron asistir a las casas con ofrenda nueva, hasta cumplir los ocho días; cumplido este periodo se puede levantar la ofrenda.
La ofrenda es un conjunto de elementos que se le ofrecen al ánima y que en vida fueron de su agrado, tales como pan, ojaldras, chocolate, mole, tamales, frutas y dulces de la temporada; incluso música u otros de sus gustos como cigarros o licor.
Existen tres tipos de altares y ofrendas: nueva, vieja y al “anima sola”. El altar y ofrenda nueva se hace en honor de las personas que murieron durante el año previo a la fecha de inicio de la celebración. Este tipo de ofrenda es colocada en un altar de aproximadamente tres metros de altura y tres de ancho. Su elaboración y arreglo implican grandes gastos para las familias, la movilización de sus parientes, deudos y amigos más cercanos.
El altar de ofrenda nueva está compuesto de tres pisos. De acuerdo con la tradición, el primer piso significa la vida en la tierra, por lo tanto en este nivel se coloca la ofrenda de la comida y objetos que fueron del agrado del difunto o que empleaba en su trabajo; también puede ser colocada la representación de un ataúd, además es colocada la fotografía del difunto a veces mirando hacia un espejo (lo cual permite, dar profundidad al diseño del altar). El segundo piso representa la unión de lo terrenal con lo divino. En el tercer nivel se representa lo divino. En este último se coloca una imagen religiosa o crucifijo, generalmente con una copa de vino de consagrar cubierta con la hostia. Todos los altares son de satín blanco y sobre las orillas están usualmente adornados con papel dorado. Los altares cuentan con pequeñas esculturas de ángeles, algunos llorando en señal del duelo de los familiares.
El altar y ofrenda vieja se dedica a las personas que murieron años atrás pero aún se les espera las cosas que en vida les gustaron. En este caso, la ofrenda se prepara con alimentos cocinados, frutas y flores, y es destinada a una o más personas.
La ofrenda al “anima sola” se dedica a aquellos difuntos que murieron hace mucho tiempo y con los cuales la población ha perdido un contacto genealógico. Para celebrarlos, en las calles del pueblo se construye un nicho de madera o de ladrillo, en donde se coloca una veladora, un vaso con agua y flores.
El altar es la estructura que se arma con tablones y cajones de madera, de acuerdo a las posibilidades económicas de la familia y de la creatividad del compositor de la ofrenda.
Las familias con ofrenda nueva preparan todo para recibir al ánima a las 14:00 horas, cuando tocan las campanas de la iglesia en señal de que es el momento de salir a recibir a las ánimas de los difuntos. Los familiares salen de la casa y forman un camino de pétalos de flor de cempasúchil, rociado con agua bendita, aromatizando el ambiente con un saumerio con copal. A los niños generalmente se les espera con flores blancas.
Después de la llegada del ánima se procede a recibir a los visitantes que llegan a la casa. Los amigos y familiares que tuvieron una relación estrecha con el difunto entregan una vela sencilla, labrada o adornada con un ramo de flores de tela; a cambio se les invita a pasar a comer un poco de mole con arroz, tortillas y agua de sabor o refresco; si la visita es por la tarde o por la noche ofrecen chocolate o pan.
La conmemoración de los habitantes de Huaquechula en Días de Muertos es la expresión del deseo e intención de propiciar el regreso de las ánimas, de ir a su encuentro y celebrar dignamente su llegada. La presencia del ánima se materializa en rituales que lo acercan y unen con los vivos; siendo ésta la consecuencia de mayor trascendencia del despliegue de recursos y energía realizado en los Días de Muertos.
Las ofrendas son impresionantes estructuras que llegan a medir hasta 3 metros de altura revestida por una brillante tela llamada satín que puede ser blanca o de color azul cielo, verde limón, azul turquesa, o rosa mexicano pero nunca color negro. Tachuelas o alfileres sirven para dar forma a los abultados pliegues, logrando caídas suaves. Cada nivel de la estructura esta marcado por cartulina troquelada, delineando figuras de herrería llamadas bárrales de muertos, que le indican a las ánimas el camino a seguir que se conforma con tres niveles los cuales son los siguientes:
Primer nivel
Representa el mundo terrenal.- en este nivel se coloca el rosquete, pan de muerto, pan de agua o blanco, la ojaldra, la cera, el agua, una fotografía del difunto, incienso y copal, flor de zempaxichitl o flor de muerto.
Segundo nivel
Representa la unión del cielo con la tierra o lo humano con lo divino.
Tercer nivel
Representa el cielo o la máxima divinidad y esta siempre es representada con una cruz.
Hay que tener en cuenta que ante todo esta celebración es un ritual sagrado que representa para todas estas personas un encuentro con sus seres queridos que han dejado de morar en esta fase terrenal, por lo tanto recomendamos a todos los turistas participar respetuosamente de todo este ritualismo cultural tan sagrado para nuestra gente.
